Entretenimiento

Para los indonesios la danza y el baile es la mejor forma de entretenerse. Se ejecutan tanto para los turistas como en las celebraciones de los festivales de cada región. Antiguamente las danzas indonesias estaban muy vinculadas a las ceremonias religiosas y aunque no han perdido del todo esa realidad, su finalidad es, cada vez más el distraer y entretener el espíritu.

Las danzas javanesas más famosas son el Bedaya y el Serimpi, que se bailan en Java Central. El grupo coreográfico Wa-yang Wong, originario también de Java Central, representa episodios de las grandes epopeyas hindúes. En Sumatra central se baila el tali-lilin entre los labradores, que simula la búsqueda de una piedra muy valiosa que se le ha perdido a la soberana de un reino legendario.

Mención especial merecen la danzas de Bali, las más celebres y las más conocidas. Entre ellas destacan la Danza del Mono o Kechack, que figura entre las más atractivas y espectaculares y que relata una historia del Ramayana, acerca de cómo Rawana capturó a Sita y cómo la rescató un ejército formado por monos. La bailan al anochecer cien hombres, que trazan círculos concéntricos alrededor de una pista de baile mientras imitan los sonidos musicales de una orquesta gamelán. Los movimientos coreográficos son muy simples y se derivan de las danzas de trance.

Un narrador relata un episodio de la epopeya Ramayana y, mientras tanto, el personaje citado en la narración, ocupa el centro de los bailarines. Cuando Hanuman, general de los monos, aparece en el escenario, los hombres simulan ser una familia de simios, acto del que procede su nombre.

La Danza del Cris o Barong-Rangda, que pertenece a las danzas del trance religioso, narra el enfrentamiento del bien (Barong, semejante a un león) con el mal (la bruja Rangda). El punto culminante de la danza llega cuando los simpatizantes de Barong atacan a Rangda y la magia de la bruja impulsa los cuchillos -los famosos cris- contra ellos mismos. Barong aplica también su magia para impedir que le hieran, a pesar de lo cual, se le perforan los ojos, el estómago y otras partes del cuerpo sin causarle heridas. Es difícil no quedarse boquiabierto cuando los bailarines entran en verdadero trance.

La Danza Legong la interpretan unas muchachas cuidadosamente seleccionadas, cuya formación comienza a los cinco años y es muy excepcional que sigan bailando más allá de los 14 años. Hay muchos tipos de Legong pero el más frecuente es el que bailan tres jovencitas, ataviadas con fastuosas vestiduras de brocado y oro. El tema principal es la historia javanesa oriental del rey Lassem y la princesa Langkasari. El rey la encuentra en un bosque y la encarcela en su palacio. El príncipe Daha, hermano de Langkasari la encuentra y exige su liberación. El rey hace oídos sordos a los ruegos de la princesa y a las advertencias de un pájaro mítico y se entabla un combate con Daha, quien cae en la lucha.

La Danza Bari, que es la contrapartida masculina del Legong, es una antigua danza guerrera ejecutada por un sólo bailarín, para la que se exige fuerza y concentración. Mediante una compleja mímica, el bailarín debe expresar la contradicción de los sentimientos propios de un guerrero. La Danza Kebiyar, de gran contenido artístico, es relativamente muy reciente. Es originaria del norte de Bali, y la historia que se representa es siempre menos importante que la armonía coreográfica. Por otro lado, a lo largo de todo el país se representan numerosas danzas locales, además de las mencionadas, que constituyen una buena forma de acercamiento a la cultura local.

Los títeres del Teatro de Sombras constituyen una forma tradicional de entretenimiento, no sólo en Indonesia, sino en toda Malasia y Tailandia. Esta actividad, que dura buena parte de la noche, puede resulta fatigosa para el occidental que no entiende el idioma, pero aún así, es muy interesante y le aconsejamos asistir al menos a una función. El titiritero cuenta la historia, da voz a los personajes e impone ritmo a la acción. En el Museo Nacional de Jakarta, los segundos y los cuartos sábados de cada mes se ofrecen representaciones de sombras de marionetas Wayang Kulit al estilo tradicional.

Si busca algo más sosegado e intelectual, en Jakarta hallará el Tam Ismail Marzuki (TIM), el centro cultural para la celebración de diversos actos artísticos. Aquí se puede disfrutar de las funciones de danzas, conferencias, exposiciones de pintura, recitales poéticos, conciertos o representaciones teatrales.

Para quienes gustan de los deportes, en Indonesia son muy populares el fútbol y el badminton. Sin embargo, en los diversos clubs de las principales ciudades podrá practicar el tenis y el golf. No menos importantes son los deportes acuáticos. Los aficionados a la natación, al esquí acuático o a la vela, encontrarán inmensas posibilidades en las kilométricas playas doradas. Las aguas indonesias, ricas en flora submarina, son idóneas para los buceadores deportivos, aunque debe tenerse especial cuidado con las poderosas corrientes submarinas. Y continuando con la naturaleza, los amantes de las actividades al aire libre, encontrarán en Indonesia paisajes de gran belleza para practicar el senderismo, así como para realizar excursiones a la montaña. Los escaladores encontrarán un gran incentivo en las altas cumbres.

La vida nocturna suele girar en torno a los hoteles aunque, como en casi toda Asia, abundan los karaokes. Y como en todo país donde aprieta el calor, al caer la noche, las calles se llenan de actividad entre numerosos puestos ambulantes de gran colorido.





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